viernes, 5 de mayo de 2017

RESISTIENDO AL DIABLO



Santiago 4:7 dice: "Resistid al diablo, y huirá de vosotros." He aquí como puedes resistir al diablo y verte diariamente libre de las "Enormes D" del diablo, todas las cuales pueden ser inducidas por una mentalidad medrosa.

1.  Descubre los instrumentos del diablo.

2.  Rechaza al diablo estando de acuerdo con Dios.

3. Usa el nombre de Jesús. "En mi nombre echarán fuera demonios" (Marcos 16:17).

4. Pronuncia la Palabra de Dios con firmeza. "Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos" (Apocalipsis 12:11).

COMO ECHAR FUERA A LOS MALOS ESPIRITUS

1.  Conoce a tu enemigo. "No ignoremos sus maquinaciones" (las de Satanás) (2 Corintios 2: 11). Aprende mediante el Espíritu a distinguir la presencia y la obra de los espíritus malignos (1 Corintios 12:10).

2.    Conoce tus derechos. Tú eres vencedor, porque has vencido todas las maquinaciones de Satanás por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de tu testimonio (Apocalipsis 12:11). Cristo te ha dado poder y autoridad sobre toda fuerza del diablo (Lucas 10:19); atrévete a usarlos.

3.  Tu razonamiento para conseguir una victoria segura es de que Jesús derrotó a Satanás y le quitó toda autoridad, y se constituyó en el eterno Vencedor. "Cristo está en ti" es lo que cuenta en esta verdad inamovible: "Mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo" (1 Juan 4:4). Diariamente usa esta verdad como tu testimonio personal.

4.     Con valentía repite la Palabra de Dios contra Satanás, como lo hizo Jesús (Mateo 4). La Palabra es el arma número uno (2 Corintios 10:4). Cuando el enemigo se acerca como un río, el Espíritu de Jehová levantará bandera; así se usa la Palabra contra él (Isaías 59:19). ¡Proclama la Palabra en alta voz y a menudo para ahuyentar al enemigo!

5.     Hay cautivos alrededor de ti que deben "ser desatados" de cada una de las cadenas de Satanás (Lucas 13: 16). En el poderoso nombre de Jesús, tú puedes convertirte en un instrumento de Dios para libertar a la gente de toda clase de espíritus malignos.

6.   Jesús dijo: "En mi nombre echarán fuera demonios" (espíritus malignos) (Marcos 16:17). Di: "En el nombre de Jesús, yo les ordeno, espíritus malignos que salgan." Mantente en tu terreno sin temor y sin vacilar. Los espíritus malignos saben que deben someterse al nombre de Jesús. Lee Filipenses 2:9-11.

7.   Niégate a ser el "basurero" de Satanás en donde los espíritus malignos producen desórdenes mentales y nerviosos, tristeza, desánimo y depresión, enfermedades físicas y afecciones, ataduras espirituales. "Resistid al diablo, y huirá de vosotros" (Santiago 4:7).

8.  Proclama el poder de la sangre de Jesús. Vive bajo la sangre caminando en luz. "Como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1:7). Valientemente usa la Palabra de Dios contra Satanás. Estamos librando una verdadera batalla (Efesios 6: 12-16). Echar fuera a los malos espíritus es actuar en el invisible "reino del espíritu, donde tú descansas sobre la unción del Espíritu Santo como lo hizo Jesús. Lee Lucas 4:18-19 y Hechos 10:38. Vístete con toda la armadura de Dios. Vuélvete audaz contra los malos espíritus en el nombre de Jesús. Tú eres más que vencedor mediante Cristo (Romanos 8: 37). ¡La victoria es segura por medio de Jesús!

DI LO QUE DIOS DICE

Para algunas personas es un problema el confesar que ellos obtienen, mediante la fe, antes de que les sea posible ver o sentir aquello que están pidiendo. Temen a que puedan estar diciendo mentiras. 'pero puesto que Dios no puede mentir, tampoco nosotros podemos mentir siempre que digamos lo que Dios dice.

l. Nosotros somos quienes Dios dice que somos.

üSomos criaturas nuevas: "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).

ü Estamos librados "de la potestad de las tinieblas" (Colosenses 1:13).

ü "Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó" (Romanos 8:37).

ü Somos "herederos de Dios y coherederos con Cristo" (Romanos 8:17).

ü Somos bendecidos "con toda bendición espiritual . " en Cristo" (Efesios 1:3).

II. Tenemos lo que Dios dice que tenemos. 
ü Tenemos vida: "El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida" (1 Juan 5:12).

ü Tenemos luz: "El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8 :12).

ü Tenemos libertad: "Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2 Corintios 3: 17).

ü Tenemos amor: "Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones" (Romanos 5:5).

ü Tenemos alegría: "Y nadie os quitará vuestro gozo" (Juan 16:22).

ü Tenemos perdón: "La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (1 Juan 1 :7).

ü Tenemos paz: "Tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo" (Romanos 5 :1).

ü Tenemos propósito: "Porque para mí el vivir es Cristo" (Filipenses 1 :21).

ü Tenemos poder: "Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo" (Hechos 1:8).

ü Tenemos provisión: "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta" (Filipenses 4 :19).

ü Tenemos esperanza: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay... voy, pues, a preparar lugar para vosotros" (Juan 14 :2).

III. Podemos hacer lo que Dios dice que podemos hacer.

ü Podemos hacer todo "en Cristo" (Filipenses 4: 13).

ü Podemos echar fuera demonios y sanar enfermos (Marcos 16:17-18).

ü ¡Podemos compartir con el mundo lo que tenemos en Cristo! Afirmemos estas palabras: "Yo soy quien Dios dice que soy. Yo tengo lo que Dios dice que tengo. Yo puedo hacer lo que Dios dice que puedo hacer."

YO POSEO LO QUE CONFIESO


  • Yo confieso que Jesús es el Señor (Romanos 10 :9-10); poseo la salvación.

  • Yo confieso que "por su llaga fuimos curados" (Isaías 53 :5) ; poseo salud.

  • Yo confieso que el Hijo me ha libertado (Juan 8 :36) ; poseo absoluta libertad.
  • Yo confieso que "el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo" (Romanos 5 :5); poseo la habilidad de amar a todos.

  • Yo confieso que "el justo está confiado como un león" (Proverbios 28: 1); poseo la intrepidez de un león en la lucha espiritual contra el diablo.

  • Yo confieso que Dios ha dicho: "No te desampararé, ni te dejaré" (Hebreos 13 :5); poseo la presencia de Dios a cada paso en mi camino.

  • Yo confieso que soy de "los redimidos de Jehová" (Salmo          107 :2) ; poseo los beneficios de la redención todos los días.

  • Yo confieso que la unción que recibí de Dios, permanece en mí (l Juan 2 :27) ; poseo los resultados de la destrucción de la esclavitud por su unción.

  • Yo confieso que en el nombre de Jesús puedo echar fuera demonios (Marcos 16 :1) ; poseo poder sanador para ayudar a aquellos que están padeciendo de enfermedades.

  • Yo confieso que mi Dios, pues, suplirá todas mis necesidades (Filipenses 4 :19); nada me faltará puesto que poseo las riquezas de Dios.

Confieso y poseo. El camino está claramente trazado.

MI LISTA DE NUNCA MASES


  • Nunca Más confesaré "no puedo", porque "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4 :13)
  • Nunca Más confesaré pobreza, porque "mi Dios suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Filipenses 4 :19).
  • Nunca Más confesaré temor, porque "Dios no me ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio (2 Timoteo 1 :7).

  • Nunca Más confesaré duda y falta de fe, porque "Dios ha dado a todas sus criaturas la medida de la fe" (Romanos 12:3).

viernes, 30 de septiembre de 2016

DECRETO SOBRE MIS HIJOS

DECRETO

La activación del espíritu de inteligencia sobre mis hijos, porque ellos tendrán la capasidad de interpretar los tiempos, los secreto muy guardados de Dios, serán sabios. Introduzco a mis hijos al poder y a la gracia de Dios y del conocimiento, serán exitosos, y poderosos, una generación de profesionales, hombres de bien que retendrán sus hogares y nunca tendrán que perderlos, sea este decreto de inteligencia, sabiduría y conocimiento para todas mis generaciones. Bendita será la casa que habitarán, el alimento que llegará a su mesa, Dios los exalte por encima de sus enemigos, mis hijos tomarán de la leche de las naciones, absorberán las riquezas de la tierra y echarán raíces profundas que no serán sacudidas por los fuertes vientos y los malos hombres. Decreto sobre ellos un buenfuturo en todos los niveles de su vida, lluvia a tiempo y de noche para que afecten su siembra y refresquen la paz de sus sueños, por la fuerza de este decreto y por la palabra del Señor vive el Señor en cuya presencia estoy que son exonerados de toda maldición, de enfermedad, pobreza, miseria, accidente, envidia, muerte trágica no los atacará porque es la herencia que tú me has dado y yo la declaro bendita por siempre.

DECRETO

Sobre mis hijos. Que la adolescencia vendrá tranquila y pacífica donde ellos serán mis mejores amigos, no pasaré por el trago amargo de velos irse de la casa detrás de las drogas, delincuencia, vivirán en paz durante todo este proceso, vive el Señor que no cambiarán su identidad sexual sino que serán hombres y mujeres de verdad, con un corazón conforme al de Dios.

DECRETO

Que toda influencia de malos amigos, no cambiará la buena conducta de mis hijos, hoy la vara que tomó Abrahám para ahuyentar toda ave de rapiña, y espíritu aborrecible que desean tomar la herencia que Dios me ha dado, los cubro y los bendigo.

DECRETO

Que mis hijos llegarán a la edad adulta en la tierra y poseerán todo lo que sus ojos han deseado, que serán fieles a Dios, idóneos para estar delante de Él, sabios en las escrituras, amantes de tu prójimo y de su obra.

DECRETO

Todas las riquezas de Dios, con un verdadero cambio que en vez de bronce tengan oro, y por hierro plata, por madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y pondrá paz por tu tributo, y justicia por opresores. Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarán Salvación, y a tus puertas Alabanza. El sol nunca te alumbrará, sino que el Señor te será por luz perpetua, y Dios tuyo por tu gloria. No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque el Eterno te será por lus perpetua, y los días de tu luto serán acabados.

DECRETOS

Que él extenderá su mano sobre los hijos de tu entrañas y no le falte; el aliento de su espíritu cuando caminen delante de él y de los hombres, que su gracia los haga entender que los ha llamado en justicia y los sostendrá por la mano derecha, los guardará y los pondrá por pacto a su pueblo, por luz a las naciones, para que abra los ojos de los ciegos, para que saque de la cárcel a los pobres y de casa de prisión a los que moran en tinieblas, el Señor se despertará por cada uno de ellos sin importar la edad y saldrá como un gigante y como un guerrero despertará su celo; gritará dará su grito de guerra, prevalecerá sobre sus enemigos, ya no más guardará silencio delante de ti sino que se hará oír su voz como el sonido de muchas aguas.

COMO CONSEGUIR VICTORIAS EN LA ORACIÓN

La batalla de la oración no consiste en rogar a Dios que lo ayude a hacer su voluntad, o en tratar de convencerlo de la magnitud de una necesidad determinada, sino en unirse a Cristo para expulsar y derrotar a Satanás, liberando así a los cautivos de éste. Luchar en la intercesión es avanzar contra las fortalezas del diablo y desalojar y expulsar de ellas a sus fuerzas demoníacas. Satanás es un impostor que no tiene ningún derecho a dominar y esclavizar la vida de aquellos por quienes Cristo murió, ni a atormentar u oprimir a la gente, embaucándola y asustándola para que se someta a él. El diablo ha sido vencido por completo en el Calvario (capítulo 12). Comparados con las huestes de Dios, sus malos espíritus son menos en número y enormemente inferiores en poder. Luchar en oración consiste en imponer la victoria de Cristo contra las tretas engañosas de Satanás y de sus asistentes espirituales derrotados.

1. Lance la ofensiva en oración. Dios llamó a Moisés para sacar a Israel de Egipto, no para defender allí a su pueblo; para atacar y derrotar a las naciones enemigas, no para proteger a los israelitas de ellas. A Josué lo mandó a invadir y conquistar Canaán, no a negociar una distensión. Y el Espíritu Santo fue dado en Pentecostés, no para mantener bendecida y cómoda a la iglesia, sino para hacerla invencible. Según Pablo, nuestras armas para la lucha espiritual no son instrumentos defensivos, sino de ataque: "... las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos [de Satanás] y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2 Corintios 10:4,5). Cuando Satanás levanta de repente una montaña de resistencia contra nosotros, no somos llamados a construir un desvío, sino a desafiarlo y a lanzar al mar su montaña (Mateo 17:20). La idea no es que "aguantemos, hasta que Jesús venga a rescatarnos, sino que lancemos un asalto contra las puertas del Hades" (16:18).

Pida a Dios un espíritu militante; solicite de El que le muestre las necesidades específicas por las cuales debe orar; ruéguele por ojos para ver la ceguera, la esclavitud y la perdición de los inconversos. Pida al Señor que le haga sentir su amor anhelante hacia el pecador; su odio por el pecado que destruye a los hombres; y su pasión por la iglesia, el reino y la cosecha que aguarda.

Solicite de Dios un nuevo gozo y una nueva expectación en la plegaria; una santa osadía para hacer que Cristo triunfe y Satanás sea derrotado. Pida al Señor que le dé una fe mayor, y que pueda ver así su promesa cumplida y al diablo avergonzado. Ruéguele que encienda en su alma un fuego santo mediante elpoder del Espíritu; que transforme su oración, de algo débil, enpoder que prevalece y en una insistencia apremiante para que la voluntad divina se haga así en la tierra como en el cielo.

Insista en ello con fervor en cuanto a situaciones específicas que Dios ponega en su corazón. Pídale que revista su oración de la autoridad del Calvario, del poder de Pentecostés, y de la omnipotencia de su nombre.
Ha llegado el momento de que el poder milagroso de Dios se revele, sus propósitos se cumplan y sus enemigos sean totalmente derrotados. Es hora de que usted triunfe con Cristo de rodillas. La victoria fue conseguida y asegurada en el Calvario, y Satanás y cada uno de los demonios del Hades saben que la suya es una batalla perdida. En nombre de Cristo: ¡Desenmascare a esos farsantes!

2. Haga todo en el poder del Espíritu. El Espíritu Santo ha venido para representar a Cristo y hacer entrega de la victoria que El ganó en el Calvario. Su papel consiste en derrotar por completo a Satanás delante de usted. [Resista al diablo! Y él huirá de usted, porque el poderoso Espíritu Santo respaldará su fe y la autoridad que Cristo le ha dado (Santiago 4:7): "Vendrá el enemigo como un río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él" (Isaías 59:19b).

Si el Espíritu Santo lo está llenando y guiando en la oración, y usted está invadiendo el territorio enemigo para liberar a los cautivos de Satanás, el Espíritu se encuentra a su lado a fin de revestir sus palabras de la autoridad de Cristo. En la batalla de la intercesión no luchamos solos: el Espíritu Santo está sobre nosotros y ora por medio de nosotros. "Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu" (Efesios 6:18).

3. Resista, ate y eche fuera a Satanás con una fe santa. Permítame darle una palabra de precaución: No se concentre demasiado en el diablo. No deje que su enemigo le absorba, ni esté todo el tiempo hablando de él. Cuando sea necesario resístalo y dele orden de marcharse; pero concentre su mirada en Jesús, quien está sentado en el trono celestial. Recuerde que, por medio de la oración, usted está apresurando el día en que todas las cosas serán puestas bajo los pies de Cristo.

Resista todo signo de actuación satánica y cada ataque que el diablo lance contra un hijo de Dios. Reprenda a Satanás en el nombre de Jesús; dígale que se aparte de usted y de Cristo. Invoque al mismo Señor para que Ello increpe (Zacarías 3:1, 2). Jesús vino para destruir la obra del diablo (1 Juan 3:8); por tanto, con la omnipotente fuerza de Dios, ate el tenebroso poder de Satanás en el nombre de Cristo. Y lo que usted ata en la tierra es ratificado, impuesto y atado por el cielo mismo (Mateo 16:19). No se preocupe por la forma en que esto se llevará a cabo: lo único que Jesús ha de hacer es dar la orden. Usted simplemente crea que sucederá yate al hombre fuerte del Hades (Lucas 11:21). Dios tiene miríadas de poderosos ángeles listos para ayudar a que la palabra de fe que usted ha pronunciado sea obedecida.

Hay situaciones que Satanás controla actualmente y que no cambiarán hasta que usted se lance a la ofensiva y lo eche fuera de ellas. Ciertas personas están esclavizadas por el diablo y no son capaces de liberarse a sí mismas; éstas seguirán en dicha situación a menos que usted u otros hijos de Dios hagan retroceder a las tinieblas, aten a esos poderes demoníacos, y obliguen a Satanás a soltar a sus cautivos. 

No tiemble delante del diablo, desafíe su autoridad. No se acobarde si ruge como un león; tome la autoridad del nombre de Jesús y ese león viejo se escabullirá, huirá arrastrándose como la serpiente antigua que es (Apocalipsis 12:9).

4. Sature su alma de la Palabra de Dios. Ya que usted no sabe nunca cuándo puede alertarlo el Espíritu Santo para una misión especial de oración o de batalla intercesora, es importante que mantenga en todo momento su fuerza espiritual alimentándose de la Palabra de Dios. Nadie puede estar espiritualmente preparado leyendo sólo unos pocos versículos de la Escritura cada día (incluso un capítulo diario supone una dieta espiritual bastante inadecuada). Nada puede sustituir la Palabra de Dios, ni hay libro devocional capaz de reemplazar la lectura de Biblia.

Antes de comenzar cualquier período extenso de oración o batalla intercesora, nútrase abundantemente de la Escritura: "La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17). Satúrese de esa Palabra. (Más sobre este tema en el capítulo 15.)

Durante su lucha en oración, cite o lea las promesas de Dios; de ser posible, utilice una o dos promesas especiales que pueda reclamar para obtener la victoria. Si Dios lo guía a ello, lea esas promesas en voz alta para que el diablo las escuche; y recuerde: el nombre más poderoso de la Biblia es "Jesús". Una y otra vez, Satanás y sus demonios, o los enemigos motivados por dichos demonios, han sido completamente derrotados mediante la utilización del nombre de Jesús; en millones de ocasiones, se han echado fuera demonios con la autoridad de ese nombre. 

No conozco una exhortación mejor para la lucha en la oración que Efesios 6:17: "Y tomad ... la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios." El Espíritu Santo respaldará y revestirá de poder el uso que usted haga de la Palabra de Dios en oración.  Como ya mencioné anteriormente, quizá usted se sienta guiado incluso a apretar la Biblia contra su corazón, a tomarla en su mano o a poner el dedo en una promesa que está reclamando. Esto no es sino un modo de simbolizar lo que usted está llevando a cabo en la esfera espiritual para derrotar a Satanás mediante la Palabra. Al igual que Jesús se hizo un látigo y echó a los mercaderes del templo, tome usted la Palabra y expulse a cada demonio que esta obstruyendo la voluntad divina y llevando a
cabo una acción de retaguardia contra el pueblo de Dios.

5. Eche fuera al diablo con alabanza. De igual manera que en las guerras humanas los soldados emplean cualquier arma que puede ayudarlos a conseguir la victoria, en la lucha espiritual, el Espíritu Santo quizá lo guíe a cambiar su enfoque de la oración de vez en cuando; puede que proporcionándole una fe tal que su boca se llene de alabanza a Dios. Satanás se siente frustrado por la alabanza, ya que teme al nombre de Jesús: ¡Gloria al Señor!

"Regocíjense los santos por su gloria, y canten aun sobre sus camas. Exalten a Dios con sus gargantas, y espadas de dos filos en sus manos ... para aprisionar a sus reyes con grillos, y a sus nobles con cadenas de hierro; para ejecutar en ellos el juicio decretado; gloria será esto para todos sus santos Aleluya" (Salmo 149:5, 6, 8, 9).

Con la Palabra de Dios -la espada de doble filo que tiene en su mano, (Hebreos 4:12)- y con la alabanza del Señor ensus labios, todos los demonios del infierno huirán delante de usted. Así como Dios preparó emboscadas (probablemente por medio de ángeles) cuando los israelitas lo alabaron, al hacerlo usted tal vez El embosque a Satanás.

6. Consiga las oraciones de otros. Existen situaciones espirituales de tanta dificultad que requieren las oraciones de muchos guerreros intercesores de Dios. Esta es la razón por la cual , el Señor dio una promesa especial a aquellos que se ponen de acuerdo para orar (Mateo 18:19). En la oración unida hay un poder adicional.

Pentecostés llegó después de diez días de oración en común por parte de ciento veinte creyentes, y en un día se salvaron tres mil personas (Hechos 1:14). Y fue tras la oración unida de centenares de discípulos que el lugar donde estaban orando tembló, y Dios les concedió gracia, poder y cosecha abundantes (Hechos 4:23-33; 5:12-16). Asimismo, mientras la iglesia de Jerusalén oraba fervientemente, un ángel liberó a Pedro de la cárcel, y por esa misma causa "la palabra del Señor crecía y se multiplicaba" (Hechos 12:24).
Cuanto mayor sea la resistencia espiritual, tanto más difícil le resultará a usted mover las montañas que tiene delante. Si Satanás se halla fuertemente atrincherado, mayor necesidad habrá de conseguir el apoyo de guerreros intercesores para desalojarlo; ello puede requerir una multiplicación de los períodos de oración o un alargamiento de éstos superior al que usted había previsto; pero, tan cierto como que Dios está en el cielo, a su debido tiempo usted segará si no se rinde (Gálatas 6:9).

7. Siga orando hasta derrotar a Satanás. ¿Por cuánto tiempo debería prolongar la lucha en oración? Hasta que tenga lugar la victoria; si fue Dios quien le dio la carga de intercesión inicial, la batalla no es suya, sino del Señor. Si la lucha continúa durante un período de días o meses, usted no siempre tendrá la misma carga de oración, ni dedicará el mismo tiempo a ella; pero puede mantener su compromiso de orar y seguir firme en las promesas de Dios alabándolo por la respuesta que viene.

Mantenga a Satanás bajo la presión de su intercesión. Ocupe su puesto de autoridad con Cristo y afírmese en el poder del nombre de Jesús. Cuando el Espíritu Santo lo guíe y lo capacite para ello, continúe repitiendo los períodos prolongados de oración.

Esa fue la decisión de Isaías: "Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha" (Isaías 62:1, cursivas del autor). ¿Cuál fue el mandamiento de Cristo que hizo que los discípulos permanecieran orando en el Aposento Alto? "... quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto (Lucas 24:49, cursivas del autor). ¿Cuánto tiempo debe seguir orando? ¡Hasta que!

Cuando Dios le da un encargo de oración, considérelo como su responsabilidad sagrada hasta que (1) reciba la respuesta, (2) la situación o la persona sea quitada de en medio, o (3) el Señor levante esa preocupación de orar de su corazón. Si usted sabe que está orando en la voluntad de Dios, puede tener la certeza de que Jesús también lo hace. No rompa su companerismo con El hasta que la necesidad haya pasado.

¿Durante cuánto tiempo debería usted pedir? Hasta que reciba la respuesta. ¿Y buscar? Hasta que encuentre. ¿Y seguir llamando a la puerta? Hasta que le abran. Permítame repetirlo: Tan cierto como que Dios está en su trono, a su debido tiempo usted segará si no se rinde (Gálatas 6:9). El cielo y la tierra quizá pasen, pero su Palabra jamás pasará o dejará de cumplirse.

RESISTIENDO AL DIABLO

Santiago 4:7 dice: "Resistid al diablo, y huirá de vosotros." He aquí como puedes resistir al diablo y verte diariamente li...