sábado, 12 de mayo de 2012

ABRA SU CORAZÓN A DIOS


La oración es abrir el corazón o el alma a Dios en una forma sincera, sensible y afectuosa, por medio de Cristo, con la ayuda y en el poder del Espíritu Santo, para cosas como las que Dios ha prometido, o que son conforme a la Palabra de Dios, para el bien de la Iglesia, sometiéndonos en fe a la voluntad de Dios.

Cuando usted ora, abre su corazón o su alma a Dios. La oración es desahogarse, es aliviarse al derramar
su corazón ante Dios, es abrir afectuosamente su alma en solicitudes, suspiros y gemidos. David dice: "Señor, delante de ti están todos mis deseos, y mi suspiro no te es oculto" (Sal. 38:9). Yen el Salmo 42:2, 4 agrega:

“Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?
Me acuerdo de esli.1s cosas, y derramo mi alma dentro de mí;
de como yo fui con la multitud y la conduje hasta la casa
de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta”

Note especialmente sus palabras: “derramo mi alma dentro de mí”. Esta expresión significa que en la oración usted entrega toda su vida y fuerzas a Dios. Yen otro lugar David declara: “Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio" (Sal. 62:8).

En este tipo de oración Dios nos promete liberarnos, a nosotros pobres criaturas, de la cautividad: “Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma” (Dt. 4:29).

La oración debe ser un abrir el corazón o el alma a Dios. Esto muestra la excelencia del espíritu de oración. La oración se centra en el gran Dios del universo. Alguien puede preguntar: “¿Cuándo acudir y presentarse ante Dios?” Nuestra respuesta es que el que de verdad ora a Dios, lo hace cuando ve un vacío en todas las cosas debajo del cielo, cuando se da cuenta de que solo en Dios hay verdadera satisfacción para el alma. Pablo escribió: “Mas la que en verdad es viuda y ha quedado sola, espera en Dios, y es diligente en súplicas y oraciones noche y día” (1 Ti. 5:5). David expresa el mismo sentimiento:

"En ti, oh Jehová, me he refugiado;
no sea yo avergonzado jamás,
Socórreme y líbrame en tu justicia;
inclina tu oído y sálvame.
Sé para mí una roca de refugio,
adonde recurra yo continuamente.
Tú has dado mandamiento para salvarme,
porque tú eres mi roca y mi fortaleza.
Dios mío, líbrame de la mano del impío,
de 1a mano del perverso y violento.
Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,
seguridad mía desde mi juventud"
(Sal. 71:1-5).

Para orar correctamente, usted debe hacer que Dios sea su esperanza, morada y su todo. La oración correcta ve que todo lo demás, en comparación con Dios, es relativo y no merece la pena. Y que eso lo hace la oración, como dije antes, en una forma sincera, sensible y afectuosa.

ORACIÓN
Oh Señor, mis enemigos me rodean por todas partes, incluso mis enemigos espirituales. Me hubieran hundido de nuevo en el lodo cenagoso de mi pecado y derrotado. Me hubieran seducido de nuevo a pecar. O hubieran arrastrado a otros a pecar contra mí. Protégeme, oh mi Dios. Envía a tus ángeles ministradores para atender a mis necesidades. Que edifiquen una cerca protectora a mi alrededor para que los dardos del maligno no lleguen a mi corazón. Oh Señor, te entrego toda mi vida. ¿A quién puedo acudir sino a ti, oh Dios? Tú eres mi fortaleza y mi redentor, Pongo mi confianza en ti y no temeré, porque tú estás es tu trono y yo estoy siempre delante de ti por medio del sacrificio de Cristo Jesús. En su nombre elevo mis oraciones a ti. Amén.

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