lunes, 5 de marzo de 2012

Los Demonios ¿Cuál es su origen?


Derek Prince
He escuchado dos teorías principales concernientes al origen de los demonios:


  1. Son algunos de los ángeles caídos asociados con Satanás en su rebelión contra Dios.
  2. Son espíritus sin cuerpo de una raza pre-adámica que pereció bajo algún juicio de Dios no registrado en detalle en las Escrituras.

No creo que las Escrituras nos provean suficiente evidencia para decir con seguridad cuál, si es que cualquiera de esas teorías es correcta. Debo decir, sin embargo, que sobre la base de mi experiencia, encuentro difícil creer que los demonios son ángeles caídos. Parece claro para mí que incluso los ángeles caídos todavía mantienen su lugar de habitación en algún lugar en las "regiones celestes" (Efesios 6:12), aunque no "en el tercer cielo" donde Dios habita (2 Corintios 12:2-4). No es bíblico, por tanto, representar a los ángeles operando continuamente en el plano de la tierra.

Los demonios, por otro lado, parecen ser criaturas terrenales.

Los demonios, tal y como los he encontrado, demuestran una gran variedad de trazos de carácter. Algunos son agresivos, violentos y sobrenaturalmente fuertes. Otros son débiles, acobardados, incluso ridículos - características que uno no esperaría encontrar en los ángeles, incluso cuando son caídos.

Déjame ilustrarlo con un caso concreto. Una mujer me había pedido que acudiera para echar fuera los demonios de su marido. Tras haber orado con él durante algún tiempo, él demostró señales de volverse violento. A estas alturas su esposa me llevó a un lado y dijo: "En casa él me tira las sillas encima".

¿Por qué no me dijo eso antes de pedirme para orar por él? Me dije a mí mismo, ¡decidiendo no ponerme en una situación como esa otra vez!


Después de un tiempo, a medida que continuaba orando por el hombre, lo que parecía ser el último demonio habló a través del hombre y dijo: "Soy inmundo".

No deseando hacer preguntas y avergonzar al hombre delante de su esposa, simplemente le dije: "Tú, demonio de pensamientos inmundos, ¡sal de este hombre!" La frase un tanto vaga "pensamientos inmundos", pensé, no sería embarazosa.

Sin embargo, el demonio contestó: "Ese no es mi nombre".

"Si es tu nombre o no, no me importa", dije. "¡Te ordeno que salgas en el nombre de Jesús!"

Finalmente el demonio salió del hombre, pero protestando hasta el final: "Ese no es mi nombre".

Mi opinión subjetiva es que ningún ser angelical, ni siquiera un ángel caído, se comportaría de esa forma.

La literatura griega clásica puede ofrecernos alguna luz sobre la naturaleza de los demonios. El filósofo Sócrates, por ejemplo, reconoció que tenía un daimonion influyendo en algunas de sus acciones. Este daimonion nunca le decía positivamente lo que debería hacer, pero le advertía negativamente que no debía hacer ciertas cosas. Una vez, por ejemplo, un grupo de hombres le esperaban a Sócrates en el mercado, planeando atacarle. Su daimonion le advirtió que no fuera al mercado ese día.

En nuestra terminología, probablemente clasificaríamos a eso como la obra de un espíritu de adivinación. Con todo, estaría fuera de línea con el griego sugerir que Sócrates tenía a un ángel caído guiándole.

Encuentro difícilde creer que algún ángel pueda tener el intenso deseo lo que es característico de los demonios de ocupar un cuerpo humano o, si eso falla, el cuerpo de un animal como un cerdo. Ciertamente, para un ángel, eso sería un lugar de confinamiento, no uno a través del cual un ser así podría expresarse.

Es verdad que para el propósito específico de tentar a Adán y Eva a la rebelión, Satanás sí vino a ellos temporalmente en la forma de una serpiente. Pero pasajes subsecuentes de las Escrituras dejan claro que no continuó ocupando el cuerpo de una serpiente.


Otra vez en Lucas 22:3-4 el escritor registra: "y entró Satanás en Judas...y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo [a Jesús] entregaría". Esto no indica necesariamente que Satanás entró en Judas en persona.

Anteriormente el escritor describe cómo Jesús sanó a una mujer que tenía la espalda encorvada, expulsando un "espíritu de enfermedad" de ella (Lucas 13:11). Comentando sobre esto, Jesús describió a la mujer como "una hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años" (versículo 16). La causa verdadera e inmediata del estado de la mujer era "un espíritu de enfermedad", pero como ese espíritu era guiado y controlado por Satanás, su actividad se atribuía al mismo Satanás. Jesús dijo que Satanás la había "atado".

De manera similar, al llevar a cabo la traición de Jesús, Satanás puede haber actuado a través de algún demonio que hizo entrar en Judas (Puede haber sido un espíritu de codicia, ya que Judas aparentemente era motivado por el amor al dinero). Alternativamente, si Satanás sí entró en Judas en persona, hubiera sido similar a su tentación a Adán y Eva. Su aparición a ellos como una serpiente fue una acción especial que duró sólo un corto tiempo.

Persiste el hecho de que hasta este momento, el cuartel general de Satanás y su residencia permanente todavía se encuentran en "las regiones celestes".

Extraído del Libro "Echarán Fuera Demonios" de Derek Prince


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