viernes, 25 de febrero de 2011

EL PRINCIPIO DE SABIDURIA


"El temor de Jehová es el principio de la sabiduría;
y la ciencia de los santos es inteligencia".
Proverbios 9:10

Si hay algo que parece faltar en las iglesias cristianas de hoy, es el "temor de Jehová". Estoy segura que los ángeles y hasta los demonios se asombran de nuestra falta de temor y reverencia hacia Dios. La Biblia dice:

"Tú crees que Dios es uno; bien haces: también los
demonios creen, y tiemblan". Santiago 2:19

De todos los engaños de que Satanás se ha valido a través de las edades desde el Huerto del Edén, el hacer que los hombres crean que no hay que temer a Dios ha sido el más efectivo. Cuando Satanás le dijo a Eva: "No morirás" (Génesis 3:4), le estaba diciendo: "No tienes que temer a Dios, que él no cumplirá sus amenazas: No morirás". ¡Cuántas veces caemos en la misma trampa hoy día!

De cierta manera tenemos el concepto de que Dios es un papacito que tenemos en el cielo y que nunca le niega nada a sus hijos. Se nos enseñan infinidad de maneras de demandar de Dios toda suerte de cosas. Un sinfín de predicadores nos dice que si oramos o pedimos de cierta forma a Dios no le queda otro remedio que darnos lo que le pedimos. ¿Qué ha pasado con la temerosa reverencia de los grandes hombres de Dios cuyo reverente temor de Dios ha resonado a través de las páginas de la Biblia lo mismo en el Nuevo que en el Antiguo Testamento?

Recientemente, mientras oraba al Padre sobre cierta persona, me dijo algo extraordinario. Me dijo: "No caigas en el error de pensar que tengo las mismas débiles emociones de los humanos. No tengo debilidades ni experimento las emociones que orgullosamente me atribuyen. Tienes que fijarte en mis palabras en Isaías:

"Porque mis pensamientos no son vuestros
pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo
Jehová.

"Como son más altos los cielos que la tierra, así son
mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis
pensamientos más que vuestros pensamientos':.
Isaías 55:8, 9

El Señor prosiguió y me dijo: "Ustedes siempre están muy preocupados por los sentimientos. Vacilan en hablar de mi Palabra por miedo a ofender. Te digo la verdad: No importa cuántas lágrimas se derramen ni cuántas angustiadas peticiones de misericordia hagan, ¡ni una sola persona va a entrar el cielo excepto a través de mi Hijo. Jesucristo! Los humanos siempre están tratando de mantenerse en paz con todo el mundo en circunstancias que mi Hijo declaró:

"No penséis que he venido para meter paz en la tierra:
no he venido para meter paz, sino espada. Porque he
venido para hacer disensión del hombre contra su
padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera
contra su suegra. Y los enemigos del hombre serán los
de su casa". Mateo 10:34-36

El Padre luego me explicó que por cuanto fuimos creados a Su imagen somos capaces de experimentar la amplia gama de emociones que experimentamos. Sin embargo, Su propósito nunca fue que sintiéramos otra cosa que amor hacia El (y por lo tanto hacia los demás) y el gozo de estar en Su presencia. Las demás emociones han surgido a causa de nuestra caída en el pecado: estamos contaminados y alterados por el pecado. Aun nuestra compasión está distorsionada por el pecado. Tratamos de evitar que la gente se sienta cuando esa es la única manera de que se acerquen al Señor y comprendan su necesidad de un Salvador. No queremos disciplinar a nuestros hijos porque no queremos disgustarlos y que nos causen más dificultades todavía. Creemos poder vivir una vida que sacie nuestros deseos pecaminosos y todavía recibir recompensa en el cielo. Pensamos así porque damos por sentado que Dios tiene las mismas emociones que experimentamos. No tememos al Señor porque no tenemos idea de su poder y grandeza.
¡Cuántas advertencias hay en la Biblia!

"No dejando nuestra congregación, como
algunos tienen por costumbre, mas
exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que
aquel día se acerca. Porque si pecáremos
voluntariamente después de haber recibido el
conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio
por el pecado, sino una horrenda esperanza de
juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los
adversarios. El que menospreciare la ley de
Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos
muere sin ninguna misericordia. ¿Cuánto
pensáis que será más digno de mejor castigo, el
que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por
inmunda la sangre del testamento, en la cual
fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de
gracia? Sabemos quién es el que dijo: Mía es la
venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra
vez: El Señor juzgará su pueblo. Horrenda cosa
es caer en las manos del Dios vivo".
Hebreos 10:25-31

¿Cómo nos atrevemos a pensar que podemos decir "la oración del pecador" y seguir pecando? ¿Cómo nos atrevemos a decir que vamos al cielo y seguir viviendo en pecado? ¿Cuántos que se llaman cristianos cometen adulterio, mienten, roban, engañan, coquetean con el ocultismo y un sinfín de otros pecados, y luego se creen que al final van al cielo? Frente a este pasaje, ¿cuántas de tales acciones pueden justificarse? "El Señor juzgará a su pueblo. Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo". ¡Esto fue escrito para cristianos! ¿Creemos acaso que nuestro Padre celestial es tan débil que gozosamente nos va a recibir en el cielo no importa lo que hagamos?

"Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma".
Santiago 2:17

Cada vez que pecamos "voluntariamente" después de haber recibido a Jesús como nuestro Salvador, ¡estamos despreciando el horrible sacrificio que Jesús hizo en el Calvario! ¿Nos atrevemos a pensar que el Padre va a pasar por alto tales cosas? ¡JAMAS!

"¿Pues, qué diremos? Perseveraremos en pecado para
que la gracia crezca? En ninguna manera".
Romanos 6:1

"El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo
bueno, y no lo hace".
Santiago 4:17

Así que, lector de este libro, usted sabe que debe leer y estudiar la Palabra de Dios todos los días. ¡Si no lo hace está pecando! Usted sabe que Dios ha ordenado que vayamos hasta el fin del mundo proclamando el maravilloso medio de salvación a través de Jesucristo. ¡Si no lo hacemos estamos pecando! Sabe que el Señor nos ha ordenado amar a nuestro prójimo y tomar el poder y la autoridad que nos dio Jesucristo para expulsar demonios. Si usted no hace lo que el Señor ordena, ¡está pecando! La Palabra de Dios nos manda llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Si usted no lo hace, ¡está pecando! Y si está pecando, está teniendo a menos' el sacrificio que hizo Jesucristo. ¿Cree usted que Dios Padre va a pasar por alto nuestros continuos e impenitentes pecados sólo porque somos "cristianos"?

"El Señor juzgará su pueblo. Horrenda cosa es caer en
las manos del Dios vivo". Hebreos 10:30-31

"No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo
lo que el hombre sembrare, eso también segará".
Gálatas 6:7

¡Note que no se hace excepción con los cristianos!

"Porque es imposible que los que una vez fueron
iluminados y gustaron el don celestial, y fueron
hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo
gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del
siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados
para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí
mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole a vituperio.
Porque la tierra que embebe el agua que muchas
veces vino sobre ella, y produce hierba provechosa a
aquellos de los cuales es labrada, recibe bendición de
Dios: mas la que produce espinas y abrojos, es
reprobada, y cercana de maldici6n; cuyo fin será
el ser abrasada". Hebreos 6:4-8

Pastor, ¿está usted participando secretamente en adulterio? Si es así, está en peligro de caer bajo la maldición de Dios! Cristiano, ¿se resiste usted a dejar fuera de su vida ese pecado sobre el cual el Espíritu Santo le ha estado haciendo sentir convicción? Si es así, está expuesto a caer bajo maldición! Usted que ha salido del ocultismo, ¿acaricia la idea de hacer sólo "un encantamiento más" para escapar de una circunstancia sobre la que Dios no le ha respondido? Si es así, ha crucificado de nuevo a Jesús y lo ha expuesto a vituperio. ¡Está en peligro de caer en maldición!

"Por tanto, amados míos, como siempre habéis
obedecido, no como en mi presencia solamente, sino
mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra
salvación con temor y temblor; porque Dios es el que
en vosotros obra así el querer como el hacer, por su
buena voluntad". Filipenses 2:12-13

Nuestro maravilloso Dios se deleita en tener comunión con Su pueblo, pero nuestra falta de reverencia ante El se lo impide la mayoría de las veces. El Espíritu Santo está dispuesto y ansioso por ayudamos a querer hacer la voluntad de Dios. Pero lo contristamos y se lo impedimos aferrándonos a esos deseos pecaminosos que acariciamos. Somos bien transigentes con nosotros mismos y nos excusamos diciendo que es normal que cualquiera "resbale" de vez en cuando, y que "lleva tiempo deshacemos de los pecados". Nos aferramos a nuestro orgulloso y no permitimos que Dios nos haga humildes. ¡Siempre nos estamos engañando y engañando a los demás! En ninguna parte de la Biblia Dios da cabida al pecado o a los "resbalones". O tomamos con seriedad, con extrema seriedad, nuestra consagración al Señor, o vamos rumbo al infierno. Tan simple como eso.

Oremos fervientemente que el Señor nos revele algo de su grandeza y ponga en nosotros el santo temor hacia El que tanto merece.

"Preparémonos para la Guerra"  pag. 59-62
Creo que todos nos hemos preguntado muchas veces ¿cómo puedo escuchar la voz de Dios? una vez aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, inmediatamente comienza un anhelo de poder conocerlo, de querer estar cerca de de Él a toda costa, que ha sido lo mas maravilloso que hemos podido conocer, ¿como nos acercados mas a Dios? y decimos que no queremos seguir como estamos... 

Como publique anteriormente que estoy leyendo el libro de Rebecca Brown "Preparándonos para la Guerra", y quieron que se preparen poque estaré plublicando solo la verdad y quizas a muchos le parecerá muy crudo o en casos ni siquiera querran terminar de leer lo publicado, pero permitanme decirles que lo que he estado leyendo a hecho que mi alma, mente, espiritu y carne tiemblen y la verdad que he estado leyendo me ha hecho ver una realidad la cual muchas veces no se nos enseña cuando nacemos nuevamente en Cristo.

Espero que lean lo siguiente y que sea de edificación para sus vidas...

He aquí algunas de las cosas que usted puede hacer para mantenerse firme en medio de la tormenta. Recuerden, cristianos, ¡tenemos que ayudar a esta gente a llevar sus cargas!

1. Unja su casa
El Señor me enseñó este principio al comienzo de mi ministerio. Elaine y yo soportamos por meses el tormento que nos ocasionaban los demonios y los espíritus humanos en proyección astral. Por las noches caíamos dormidas para ser arrojadas de la cama y lanzadas al piso por espíritus invisibles. Los objetos aparecían y desaparecían. Los muebles y otras cosas volaban por los aires lanzados por fuerzas invisibles, y así por el estilo. Agotada, una noche clamé al Señor con desesperación: "Padre, por favor, ¿qué podemos hacer? Me parece que mi casa es una vía pública por la que los espíritus del mal transitan a su antojo. sabes que nos están atormentando. ¡Ya no aguanto más!"

En ese momento el Espíritu Santo inundó mi mente con la historia de la pascua en Exodo 12. Entonces me dijo: "Desde la muerte de Jesús, no hay más sacrificio de sangre. ¿Cuál crees tú que es hoy día la contraparte de la sangre?" "¿El aceite?", pregunté.

"Exactamente". Entonces el Señor me recordó también el versículo de Éxodo 40 donde había enseñado a Moisés a ungir con aceite.
"Y tomarás el aceite de la unción y ungirás el
tabernáculo, y todo lo que está en él; y le santificarás
con todos sus vasos, y será santo". Éxodo 40:9

Al meditar en estos pasajes, el Señor me mostró que debía tomar aceite y ungir la casa y santificarla para El. Así que tomé el aceite que tenía a mano (aceite de cocina) y puse un poco en los postes y dinteles de todas las puertas, en las puertas mismas, y en cada una de las ventanas, en la estufa, y en cada abertura de la casa. Al hacerlo, le pedí al Señor que santificara mi casa, y que la sellara con el sello de su preciosa sangre. Luego, abriendo las puertas me situé en el centro de la casa y le pedí al Señor que la limpiara y echara fuera a los espíritus humanos. Ordené a continuación a los espíritus demoníacos en el nombre de Jesucristo que salieran de mi casa para siempre. El cambio fue inmediato y dramático. Mi casa quedó sellada y ningún demonio ni espíritu humano ha podido entrar desde entonces. (Note que pedí al Señor que echara a los espíritus humanos de mi casa. Uno no tiene sobre ellos la misma autoridad que tiene sobre los espíritus demoníacos.)

Cuando estamos participando en batallas particularmente duras y, como de costumbre, hay muchas personas entrando y saliendo de la casa, a veces consideramos necesario volver a ungir y purificar la casa.

A veces la gente me pregunta qué tipo de aceite usar. Recuerde, el aceite es solo un símbolo. No hay nada mágico en cuanto al aceite en sí. El aceite es aceite. A veces he empleado aceite de máquina cuando no he tenido otra cosa a la mano. El uso del aceite es señal de obediencia y el aceite en sí es solo un símbolo. La purificación y el sello lo pone Jesucristo a través de su obra completa en la cruz del Calvario.

2. Declare que su propiedad es del Señor.
El Señor nos ha enseñado también que cada vez que nos cambiemos de casa debemos recorrer los linderos de nuestra propiedad y declarar que es del Señor, y pedirle a El que la santifique para sí, que la selle y proteja. Si ha participado en prácticas ocultistas en su casa, Satanás considera suya esa propiedad, y con razón. No solo tiene usted que limpiar y sellar su casa, sino que también tiene que limpiar y sellar el terreno.

3. Cerciórese de que no haya objetos "familiares" en su casa.
Objetos familiares son cualquier objeto al que los demonios se adhieren. Cualquier cosa que haya sido usada en la adoración de Satanás pertenece legalmente a los demonios. En otras palabras, los demonios tienen el derecho de adherirse a ese objeto, o valerse de él. Veamos un par de pasajes que se refieren a esto.

"Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego:
no codiciarás plata ni oro de sobre ellas para tomarlo
para ti, porque no tropieces en ello, pues es
abominación a Jehová tu Dios; Y no meterás
abominación en tu casa, porque no seas anatema
como ello; del todo lo aborrecerás y lo abominarás;
porque es anatema". Deuteronomio 7:25-26

"¿Quépues digo?¿Queel ídoloes algo?¿oque sea algo
lo que es sacrificado a los ídolos? Antes digo que lo
que los gentiles sacrifican, a los demonios lo
sacrifican, y no a Dios y no querría que vosotros
fueseis partícipes con los demonios".
1 Corintios 10:19-20

Estos dos pasajes demuestran que los ídolos representan demonios. El pasaje de Deuteronomio muestra claramente que todo cuanto ha sido usado en el servicio a Satanás es abominación al Señor y tiene que ser destruido. Dios tiene un propósito cada vez que pide algo. No quería que los israelitas llevaran objetos "contaminados de demonios" a sus casas por el efecto que causaría en ellos. Dios les advirtió que tales cosas son "anatema". ¿Por qué? Porque la poderosa influencia de los demonios podía conducirlos también a ellos a la adoración de demonios.

La seriedad de la preocupación de Dios en cuanto a los objetos utilizados al servicio de Satanás se demuestra muchas veces en la Biblia. Lea la historia de Acán en Josué 7.. Dios ordenó a los israelitas que no tomaran botín de Jericó. La ciudad de Jericó entera adoraba y servía a Satanás. Pero Acán se quedó con varias cosas tomadas de la ciudad. Dios le dijo a Josué:

"Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto
que yo les había mandado; pues aun han tomado del
anatema, y hasta han hurtado, y también han
mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres".
Josué 7:11

A consecuencia de la acción de Acán el ejército israelita fue derrotado en la siguiente batalla. Esta es una advertencia solemne a nosotros. Si no hemos limpiado nuestra casa como hemos limpiado nuestra vida, seremos derrotados cada vez que peleemos contra Satanás.

Entre los objetos familiares están: cualquier objeto ocultista utilizado en la práctica de las artes ocultas; cualquier disco o caset de rack and roll, afiches, camisetas, etc. Cualquier material de juegos en que se asuman papeles de fantasía ocultista; cualquier objeto de las religiones orientales tales como estatuillas de dioses de los que la gente compra como recuerdo en sus viajes, cualquier rosario o crucifijo o cuadros o estatuas de santos católicos o cualquier objeto utilizado en la práctica del catolicismo. Cualquier objeto utilizado en la práctica de la masonería, cualquier literatura o grabación sobre el ocultismo o las religiones paganas, grabaciones con sugestiones subliminales que son tan populares en los materiales que ofrecen los de la Nueva Era, y cosas por el estilo. La lista es casi interminable. Hay que destruir tales materiales. Creo que los efesios establecieron un buen precedente en el Nuevo Testamento, libro de los Hechos:

"Y esto fue notorio a todos, así Judíos como Griegos,
los que habitaban en Éfeso; y cayó temor sobre todos
ellos, y era ensalzado el nombre del Señor Jesús. Y
muchos de los que habían creído, venían, confesando
y dando cuenta de sus hechos. Asimismo, muchos de
los que habían practicado vanas artes, trajeron los
libros, y los quemaron delante de todos; y echada la
cuenta del precio de ellos, hallaron ser cincuenta mil
denarios". Hechos 19:17-19

Hay otro tipo de objetos familiares. Los siervos de Satanás pueden invocar demonios y adherirlos a objetos que no son del ocultismo, y luego presentar esos objetos como regalo a alguna persona, con 10 que están colocando el demonio directamente en sus casas sin que la persona se dé cuenta de lo que ha sucedido. El propósito de estos demonios es ejercer una fuerte influencia demoníaca para producir discordias matrimoniales, luchas entre miembros de la familia, enfermedades, depresión, dificultad para orar, dificultad para leer la Biblia, y cosas por el estilo. Tales objetos no hay que destruirlos. Generalmente basta ungirlos con aceite (como en Exodo 40:9) y orar que el Señor santifique y limpie el objeto. Salomón menciona regalos así:

"Comonubes y vientos sin lluvia, así es el hombre
que se jacta de vana liberalidad".
Proverbios 25:14

Los cristianos debe estar alertas y ser cautelosos al recibir regalos de cualquier persona a quien no conozcan lo suficiente como para saber cómo anda la persona con el Señor. Esto es algo en cuanto a lo cual tenemos que ser sensibles a la dirección del Señor.

4. Control de la mente
El campo de batalla principal para evitar que los demonios regresen, y que los demonios usan para atacar  a quienes toman la ofensiva contra Satanás, es nuestra mente. He escrito bastante sobre esto en el capítulo 15, por lo que remito a mis lectores a ese capítulo.

5. Quitar todo pecado de nuestra vida
Como cristianos siempre somos vulnerables al pecado, pero la condición normal de un cristiano es que rara vez peca. La idea de que todos pecamos un poco sin damos cuenta es una mentira que surge básicamente del catolicismo. Una vez que el Espíritu Santo mora en nosotros, El nos señala enseguida el pecado. Si continuamente lo desobedecemos y no queremos sacar de nuestra vida el pecado, lo estaremos acallando, y dejará de hablarnos.

Todos tenemos que pasar por el bautismo de fuego acerca del cual escribimos en el capítulo 6 si vamos a librar una batalla triunfal contra Satanás.

6. Nuestra casa debe estar en orden
Si hay personas viviendo en nuestra casa, aparte de nuestros cónyuges, que son ya adultas y andan en rebelión contra el Señor, tenemos que llevarlos a un paso de entrega a Cristo o sacarlos de la casa. Esto suena duro, pero está de acuerdo con la Palabra de Dios.
"Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en
sujeción con toda honestidad; (Porque el que no sabe
gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de
Dios?)" 1 Timoteo 3:4-5

"... y pusieseis ancianos por las villas, así como yo te
mandé; El que fuere sin crimen, marido de una mujer,
que tenga hijos fieles que no estén acusados de
disolución, o contumaces". Tito 1:5-6

"Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa
de Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿qué será
el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de
Dios?" 1 Pedro 4:17

Los hijos rebeldes, las esposas o cualquiera otra persona rebelde en la casa constituyen motivo legal para que Satanás ataque. Las personas con cónyuge incrédulo están en una situación en extremo dificil por este principio.

Permítame poner un ejemplo. Un día me llamó una familia que de pronto se había visto bajo intenso ataque demoníaco. Por un par de años habían estado teniendo un ministerio de obra personal muy fructífero con gente de la calle. Ganaron a muchos para el Señor, y los libraron del yugo de Satanás. En consecuencia, se vieron bajo un ataque demoníaco cada vez más fuerte.

Cuando supe de ellos, vivían en su casa bajo asedio. El esposo padecía una enfermedad casi fatal que no es muy común en personas tan jóvenes. Su bebé de tres meses había estado constantemente luchando con todo tipo de enfermedades y ataques inexplicables de chillidos y llanto. Luego, los objetos empezaron a volar por toda la casa; la temperatura de cualquier cuarto en que la familia se reuniera descendía de repente en cuestión de minutos, tanto que se formaba hielo en las ventanas en pleno verano. Por la noche despertaban al ruido de fuertes gruñidos por toda la casa. A veces aparecía sangre descendiendo por las paredes.

Varias veces habían ungido y sellado la casa en un intento por librarla de todo espíritu del mal. Habían buscado palmo a palmo por toda la casa en busca de objetos familiares. Todo era en vano, y la familia estaba aterrorizada.

Hablé con ellos varias veces por teléfono y pasé tiempo en ayuno y oración en busca de respuesta a aquella situación. Por fin el Señor me reveló que tenían "un Acán en el campamento". En otras palabras, alguien de la familia estaba proporcionando a los demonios una entrada legal en la casa. Por eso no podían limpiar bien la casa.

Los llamé y les dije lo que el Señor me había revelado. Al discutir el asunto, con bastante reticencia me hablaron de su hija de 18 años. Lisa (no es su verdadero nombre) era hija del primer matrimonio de la señora. La madre obtuvo el divorcio del padre de Lisa cuando descubrió que estaba abusando sexualmente de la niña.

Años más tarde la madre de Lisa se hizo cristiana y se casó con el que a la sazón era su esposo. Tristemente, no sabían que Lisa esta poseída de demonios. Pero sabían que ella era la única de los cuatro hijos que no había querido aceptar al Señor y estaba en constante rebeldía. Lisa era el "Acán" de la casa.
Los padres de la niña se esforzaron en orar y ayunar mucho y en conversar con ella durante varias semanas. Lisa gozaba con los poderes demoníacos que había aprendido a emplear, no quería abandonar su rebelión ni su amargura, por lo que los padres no podían expulsarle los demonios, Finalmente, después de varias semanas el Señor les dijo que tenían que poner en orden su hogar. Con dolor en el alma le dijeron a Lisa que tenía que irse de la casa. La siguieron ayudando económicamente hasta que pudo encontrar trabajo, pero no le permitían volver a la casa. Le dijeron que no se lo permitirían a menos que entregara completamente su vida al Señor y ordenara a sus demonios que salieran de su vida. Inmediatamente, cesaron las actividades demoníacas en la casa. Quedaron todos extremadamente abatidos y enfermos, pero el Señor ha estado sanándolos y fortaleciéndolos, y han podido reanudar su ministerio. Este es un ejemplo de la importancia de tener en orden nuestro hogar.

No sé de una prueba que sea más dura que la de tener que sacar de la casa a un hijo que ya es grande pero que continúa en rebelión. Elaine y yo hemos tenido que enfrentar también este problema, por lo que no escribo de esto a la ligera. Sabemos lo que se sufre. Pero no podemos tomar la ofensiva contra Satanás si tenemos un "Acán" en nuestro campamento.

Por último, tenemos que entender que la guerra espiritual es una guerra devastadora. Tenemos que ser sensibles a la dirección del Señor, especialmente en cuanto al descanso. Pasaremos muchas noches sin dormir y muchas luchas. Pero cuando el Señor nos manda a descansar un poco más es mejor obedecerlo.

Tenemos que comprender que en las luchas espirituales se ganan muchas victorias que jamás vemos. Cuando hayamos hecho todo lo que sabíamos que teníamos que hacer, simplemente tomemos la armadura de Dios y permanezcamos firmes.

"Preparándonos para la Guerra"  pag. 49-56

RESISTIENDO AL DIABLO

Santiago 4:7 dice: "Resistid al diablo, y huirá de vosotros." He aquí como puedes resistir al diablo y verte diariamente li...